¿Qué te parece que ahora que tenemos que quedarnos en casa hagamos un huerto? Crear un pequeño huerto en tu balcón, terraza o ventana, además de aportar belleza y armonía a tu hogar también puede beneficiar al resto del planeta. ¿Lo sabías? Y es que son múltiples los beneficios que pueden aportar estos huertos urbanos, desde la diminución de la huella de carbono, ya que mediante su respiración toman del aire el dióxido de carbono y liberan oxígeno (al contrario que los seres humanos); a la capacidad de poder incluir en nuestra alimentación alimentos frescos, ecológicos y proximidad cultivados por nosotros mismos. ¿Te atreves?
#Todosaldrábien #Quédateencasa #Huertosenelbalcón
Hay muchos tipos de huertos urbanos y mil formas de cultivar, pero no hace falta que os volváis locos. En este post os daremos las indicaciones más importantes a seguir para que comencéis a crear vuestro propio huerto urbano:
1.Orientación:
Lo primero que tienes que pensar es en la orientación del lugar donde quieres cultivar. Si le da bastante el sol, el régimen de lluvias, la humedad… En función de esta orientación y del espacio que dispongas en casa para ello puedes hacer un huerto en macetas, vertical o incluso de mesa. Averigua las zonas de sol y sombra y úsalas en tu favor para cultivar plantas con diferentes necesidades. Cuanto más al sur o sureste coloques tus macetas más horas de sol les dará, ten en cuenta también la altura de tus plantas para que su sombra no tape la luz de otras.

2. Maceta o recipiente:
En función de estas orientaciones puedes utilizar cualquier recipiente para cultivar que permita el drenaje y la capacidad suficiente para el crecimiento del cultivo elegido. Los más baratos son los cultivos en maceta ya sea en el suelo o colgada y los más caros son las mesas de cultivo, sin embargo, estas mesas son muy cómodas para la gente con movilidad reducida o de avanzada edad ya que permite trabajar sentado sin tener que agacharte para nada.
En cuanto al recipiente dónde introducir el sustrato y la planta, recuerda la regla de las cuatro erres: reduce tu consumo y evita comprar una maceta reutilizando algún recipiente o fabricando una maceta reciclada. ¡Da rienda suelta a tu imaginación! Botas, bricks de leche, botellas de plástico… ¡incluso balones de fútbol! Cualquier objeto que lo permita puede ser una maceta para ti. Sólo tendrás que tener en cuenta el espacio que necesita tu planta para crecer y su drenaje.

3. Elección de especies o compra en vivero:
Una vez sepas las condiciones ambientales del lugar donde plantarás tu mini huerta urbana, tendrás que elegir las especies a cultivar. Esto es muy importante, pues deberás elegir aquellas que se amolden mejor a las condiciones climáticas de tu espacio, así como ajustarse a la estacionalidad. Para esto último, conviene crear una planificación de plantaciones. Puedes consultar en internet multitud de planificaciones de siembra y recolección en función de tu situación geográfica, pero para hacerte una idea estos son los cultivos básicos en función de la estacionalidad:
-
Cultivo de invierno: Lechugas, espinacas, guisantes, perejil, rabanito, remolacha, rúcula y acelga.
-
Cultivo de primavera: Planteles de tomate, pimiento, berenjena y fresas. Semillas de albahaca, perejil, cilantro, espinacas, lechugas, judías, rabanito y remolacha.
-
Cultivo de verano: Semillas de judías, rabanito, remolacha, maíz y perejil. Plantones de albahaca, cilantro, lechugas, espinacas, rúcula, tomate, pimiento y berenjena.
-
Cultivo de otoño: Semillas de judías, guisantes, habas, lechuga, espinaca, perejil, rabanito, remolacha, acelgas y rúcula.

¿Semilla o plantón? Pues dependiendo de la especie y de la época de siembra será mejor uno u otro. Lo mejor es que consultes en el vivero dónde vayas a comprar o que directamente comiences con plantones (excepto rábanos y zanahorias que se tiran puñaditos)
Otro factor importante a la hora de seleccionar las plantas es tener en cuenta el tamaño o espacio que puedes aprovechar. Por ejemplo: las zanahorias y rabanitos necesitan un espacio de 0,5 litros de capacidad, la lechuga, espinacas y rúcula solo necesitan macetas de 2 litros y los tomates, pimientos, berenjenas, guisantes y judías necesitan 12 litros. Sabiendo estas necesidades de volumen, puedes combinar así plantas con diferente porte asociando plantas que se desarrollen en vertical (como cebollinos o ajos) con plantas de porte horizontal (como calabacines o lechugas) o mezclar hortalizas de hojas con hortalizas de raíz (cómo rúcula junto a zanahorias o rabanitos). Por esto mismo, también puedes asociar verduras de crecimiento rápido (como rabanitos o lechugas) con otros más lentos (como las zanahoria o las coles), ya que al tener un ciclo de desarrollo y producción diferentes puedes ocupar de forma escalada el espacio.

Consulta tablas de asociaciones de cultivo dónde te indiquen que plantas son beneficiosas para otras a la hora de repeler insectos, aportar nutrientes, etc. Cuanto mejor planifiques tus asociaciones de cultivo más te ahorrarás en el mantenimiento y control de plagas. Las plantas de flores, además de dar color a tu huerto, también pueden protegerlo como es el caso de los tagetes, que combinados con la col le evitan enfermedades y plagas. Otros ejemplos de relaciones protectoras entre las plantas son: el tomillo con coles para repeler el gusano y la mosca; y la tomatera con el hinojo para repeler la polilla y los nemátodos y la albahaca que repele moscas y mosquitos.
Para que tu cultivo sea ecológico elige variedades típicas de la zona y no especies modificadas, serán las que mejor se adapten a las necesidades de sol y humedad, y eso permitirá conservar el patrimonio genético de especies de tu zona.
4. Sustrato, abonos y soluciones naturales.
El sustrato que vayas a utilizar es muy importante y debe ser de calidad. Dependiendo de esta deberás añadirle abonos como humus de lombriz o compost. Una recomendación sería hacer un sustrato con un 60% de fibra de coco y un 40% de humus de lombriz. Además de los nutrientes que contenga el sustrato, los microorganismos que fijan nitrógeno son muy importantes, por eso cada cierto tiempo es bueno utilizar algún humus líquido o similar. Recuerda que buscamos un cultivo orgánico sin pesticidas ni fertilizantes químicos. Eso no significa que no podamos añadir nada a nuestra huerta, sino que debemos hacerlo con cosas naturales. Infusiones de ortiga y otras plantas, jabón potásico o incluso los propios animalitos de la huerta pueden ayudar a mantener el equilibrio que tu cultivo necesita para no ser atacado por plagas.

5. La vida del huerto:
Recuerda que no todos los animalitos son malos para la huerta. De hecho cuanta más vida tenga mejor, puesto que cuanto más equilibrado y diverso sea biológicamente más resistente será. Favorece el crecimiento de mariquitas, arañas y lagartijas que comen plagas como la del pulgón, de abejas polinizadoras de flores y lombrices que permiten airear y mejorar la calidad de la tierra. Sin embargo, evita las plagas de hormigas y pulgones con jabón potásico, así como los caracoles con trampas de cerveza. Y si te visitan muchos pájaros no te preocupes, un espantapájaros casero con CD´s viejos los ahuyentará.

6. Recolección y semillas:
No olvides que después de la cosecha, además de poder pegarte un buen festín con todo lo que has cultivado, puedes recoger las semillas y secarlas para volver a cultivar tus alimentos sin necesidad de comprar otra vez en las tiendas.

7. Huertos comunitarios:
No te preocupes si no puedes hacerte tu huerto ahora. Cuándo todo esto acabe puedes apuntarte a un huerto comunitario. Si no tienes espacio suficiente o las condiciones necesarias para cultivar en casa no te preocupes, en cada vez más ciudades y pueblos están habilitando huertas comunitarias dónde podrás tanto alquilar una parcelita o colaborar en un cultivo con un grupo de gente. Esta opción es muy enriquecedora puesto que además de colaborar con el medio ambiente y tu alimentación, podrás relacionarte con otras personas y fomentar y afianzar el tejido social de tu barrio o comunidad.

¿Ves que no es tan difícil? Con un poco de esfuerzo y dedicación puedes colaborar con el planeta y mejorar tu salud y bienestar en casa. ¿Te atreves?
VOLVER