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#GLORIA

Estos días pasados ha sacudido la borrasca “Gloria” a buena parte del país, dejando a su paso lluvia, nieve, bonitas estampas y grandes destrozos. En el post de hoy vamos a repasar este fenómeno meteorológico, desde su formación hasta sus consecuencias.

¡Vamos a ello!

La borrasca Gloria se ha formado debido a que el anticiclón de las Azores se ha desplazado hacia las Islas Británicas y junto con las bajas presiones que había en el Mediterráneo se creó un flujo de vientos fuertes desde el nordeste que permitió la entrada de aire frío. Este viento, junto con las corrientes húmedas levantinas generaron fuerte oleaje, nevadas a cotas bajas e intensos vientos.

Imagen: AEMET

Este tipo de borrasca es común en esta zona, lo extraño fue la violencia de sus consecuencias, debidas al anticiclón extremo y a los vientos tan fuertes y fríos, promovidos por un clima que propicia eventos meteorológicos extremos.

Los efectos de Gloria a nivel ambiental han sido de récord en muchos casos.

Los mareógrafos han revelado subidas de hasta 80 cm en el nivel del mar que, combinado con los fuertes vientos y oleaje, se han registrado las olas más grandes del Mediterráneo. Olas de casi 8 metros y medio frente Valencia y de 14 metros en Mallorca y Menorca.

Foto. mallorcadiario.com/Fotos y vídeos de la borrasca Gloria en Baleares

Las lluvias que han afectado a toda la costa mediterránea han dejado hasta 500 L/m2. Este tipo de lluvias convectivas son cada vez más frecuentes y asociadas a fenómenos de gota fría, esto puede indicar que se estén dando cambios en la circulación atmosférica, aumentando la torrencialidad de las lluvias y el aumento de nevadas. Además, vienen asociadas a fuertes rachas de viento, como las que se han dado con Gloria, con vientos huracanados de más de 100 Km/h.

Además de los fenómenos climáticos, los efectos de esta borrasca también han afectado a los sistemas costeros. Las playas han perdido parte de su arena y no existe un reservorio de este material, como las dunas, en la gran mayoría del litoral, lo que conlleva un retroceso de éstas y una recuperación muy lenta de la costa. Además, las playas se han visto cubiertas de basura en muchos casos, basura que el mar ha expulsado y nos ha devuelto. En ciertas localidades se han encontrado envases de plástico de hace 40 años, intactos. Este hecho nos demuestra la falta de concienciación ambiental que se ha tenido durante tantos años y que está consumiendo nuestro planeta.

Foto. Diari de Girona

El Delta del Ebro es otra de las grandes preocupaciones. Este parque natural se ha visto muy afectado por el temporal, 3.300 hectáreas se han visto involucradas, engullidas por el mar, rompiéndose la estructura del suelo del Delta. La recuperación de este espacio natural va a necesitar mucho tiempo y que el caudal del Ebro llegue cargado de sedimentos hasta la costa, difícil tarea hoy en día debido a los trasvases y cultivos.

El Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC) ya lleva alertando durante varios años en sus informes que el aumento del nivel del mar es algo innegable y que está ocurriendo. Este hecho unido a la mala planificación urbanística de las costas y a la mayor frecuencia de temporales extremos, puede acabar con la destrucción de playas singulares en la península.

Desde Andalucía, pasando por la Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares, las playas y paseos marítimos han quedado destruidos por Gloria, un fenómeno meteorológico que parece ya no ser exclusivo de otoño, sino que empieza a producirse en otras épocas del año.

Foto. Twitter @PremsaAMB

Pero no solo en la costa se ha notado el paso de esta borrasca, también el desborde de ríos, el corte de carreteras y la destrucción de puentes por culpa de la lluvia o el aislamiento de pueblos y el cierre de puertos de montaña a causa de las copiosas nevadas.

Debido a todos estos incidentes, 14 personas han fallecido por el temporal.

Causas antrópicas de la borrasca Gloria

Las inversiones realizadas en la contención de mareas o ríos no han servido de mucho. Por ejemplo, en Valencia, la borrasca ha dejado en evidencia una vez más que las ampliaciones del Puerto están erosionando y dañando las playas que hay al sur, toda la franja marítima del parque natural de la Albufera ha sido víctima de los fuertes oleajes producidos por Gloria.

Foto. Diario Levante-EMV

Tenemos que adaptarnos a la nueva realidad. La modificación de la Ley de Costas en 2013 fue un error, hubo ampliación de concesiones a las casas situadas en el dominio marítimo terrestre, y éstas han sido arrasadas, y volverán a serlo por culpa de futuros temporales.

El agua ha invadido los espacios que le han sido arrebatados, ya no solo en la costa, sino también los ríos, allá dónde se hayan construido edificaciones o infraestructuras como carreteras o puentes. Por ello, hay que repensar el plan urbanístico, sobre todo el de la costa. Tener más en cuenta los sistemas y ecosistemas costeros y de ribera, que al final son los que amortiguan estos temporales, para ello hay que alejar de la línea de la costa y de las riberas de los ríos las construcciones, dejar de ampliar y construir nuevos puertos, aceptar nuestra costa tal y como es, sin modificaciones.

Aunque las políticas de futuro fuesen las adecuadas y encaminadas a solventar estos inconvenientes, el gran problema es que hoy en día el terreno ya está muy modificado por el hombre y se ha construido en donde antes había riberas, humedales o sistemas dunares, siendo imposible el retorno de estas zonas.

La fuerza del oleaje mostrada durante la borrasca, destrozando casas y paseos marítimos es la evidencia de como de agresivo puede ser el mar frente la construcción masiva y depredadora motivada solo por intereses económicos. ¿Es realmente sostenible que se construyan casas al borde del mar cuando solo son utilizadas unos pocos meses al año?

 ¿Gloria y cambio climático?

Últimamente se han batido récords en cuanto a intensidad de precipitación en casi todas las estaciones, sucediendo en series largas, lo cual nos indica que hay algo que está cambiando. El porqué de esta sucesión de gotas frías pasa por los efectos del calentamiento global sobre el polo norte.

Foto. Diario La Verdad

Debido al cambio climático, la diferencia de temperatura en el Ártico y el Ecuador es cada vez más pequeña, esta situación tiene consecuencias en la circulación atmosférica. Se están produciendo cambios en las corrientes de chorro, éstas son un núcleo de fuertes vientos situados en torno a 8 -12 kilómetros de la superficie terrestre y soplan de oeste a este y son responsables de del tiempo en superficie. Debido a este cambio de temperatura, las corrientes de chorro cada vez producen más ondulaciones y son más débiles, favoreciendo la incursión de aire cálido hacia el norte y aire frío en invierno hacía el sur, el responsable de las grandes borrascas en el Mediterráneo.

Futuros eventos climáticos extremos

Estamos ante un futuro incierto debido al calentamiento global antrópico, este escenario precisa que nos adaptemos a eventos climáticos adversos y cada vez más extremos y a un menor confort climático.

Como ya hemos comentado, se deben tomar medidas y actuar de forma preventiva, ya que posiblemente se vuelvan a producir borrascas de estas magnitudes.

Hay ayuntamientos que ya se plantean que hacer después de la borrasca. En la Comunidad Valenciana, en el municipio de Bellreguard, el consistorio se plantea quitar el paseo marítimo, no restaurarlo y dejar la playa en su estado natural.

Foto. Diario Las Provincias

“Revertir el paseo marítimo y devolver a la naturaleza lo que es suyo” declaraba el alcalde Álex Ruiz. Para así también ahorrarse los costes de su construcción ya que cíclicamente el mar va a volver a destrozarlo. Como él mismo ha declarado “debemos recuperar el medio natural, que las dunas y las motas actúen de barrera”.

Este es un ejemplo que muchos otros gobiernos deberían tener en cuenta, hacer cambios en su modelo urbanístico y pensar alternativas. Devolver a la naturaleza los espacios naturales arrebatados y que sirvan de amortiguación en futuras borrascas y temporales.