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FALLAS Y FOGUERES SOSTENIBLES

Las fallas de Valencia y les fogueres de Alicante, son dos de las fiestas más importantes en la Comunidad Valenciana, conocidas en todas partes y una tradición arraigada dentro de la Comunidad Valenciana. Son parte del patrimonio cultural y ahora las fallas también son Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarado en 2016. El pasado 10 de marzo comunicaron el aplazamiento de las fallas 2020, algo histórico puesto que a lo largo de todos estos años solo se han cancelado 5 veces. Aun así ¿queréis saber un poco más sobre estas fiestas tan antiguas? ¡Vamos a empezar!

Comencemos con un poco de historia, hay varias teorías con respecto a su origen, pero la más popular alude a la fiesta realizada en honor al patrón de los carpinteros (San José). La víspera de San José y con la entrada de la primavera los carpinteros hacían limpieza de sus talleres y quemaban muebles viejos, serrín y restos. Por tanto, estas primigenias fallas eran una acumulación de trastos, los cuales se quemaban con un ritual purificador y en honor al patrón.

En cambio, el origen de les fogueres se remonta a la celebración del solsticio de verano. En la noche de cambio de estación, en la huerta alicantina se quemaban montones de restos agrícolas para pedir mejores cosechas. Estos rituales se extendieron al territorio urbano, naciendo les fogueres.

Foto: colección Josep J. Coll

Interesante la historia del inicio de estas festividades, rodeadas de un halo espiritual y pagano con el cambio de estación.

Pero volvamos al presente. Hoy en día estas festividades ya no son lo que eran, ahora se montan monumentos gigantes, se adornan las calles con luces y se tiran petardos durante toda la semana de fiestas.

Son fiestas mucho menos sostenibles para el medio ambiente. Por ello, y debido también a la declaración de Patrimonio inmaterial, la Diputación de Valencia, la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia han unido fuerzas y trabajan conjuntamente en el proyecto “Por unas fallas sostenibles” el cual pretende analizar el estado actual de las fallas y plantear actuaciones y soluciones para que estas fiestas sean más sostenibles. Y, aunque solo las fallas sean parte del patrimonio inmaterial, les fogueres alicantinas también promueven a menor escala la sostenibilidad con el concurso de fogueres sostenibles, premiando a la foguera que utilice técnicas y materiales tradicionales como la madera o el cartón frente al corcho tan usado hoy en día y que promueva alternativas verdes en las fiestas.

Estas propuestas gubernamentales son un avance para conseguir unas fiestas verdes, pero no hay que olvidarse que solo se conseguirá desde la participación de todos los grupos de interés: Falleros, turistas, vecinos, comerciantes, artistas falleros y gobiernos. Hay que ofrecer un plan de información de cara a la sensibilización y concienciación ambiental adecuado y potente para todos estos sectores.

Entonces, ¿Por qué no son sostenibles? ¿Qué pasa con estas fiestas?

La respuesta no es tan difícil, hay varios factores que influyen en la sostenibilidad de estas fiestas, pero todos ellos se pueden remediar.

Vayamos con el primer factor: Los residuos. Todos los que hayamos estado en estas fiestas alguna vez nos hemos dado cuenta lo difícil que es la gestión de los residuos durante esos días. Las calles cortadas, carpas en la calle, cambio de la localización de algunos contenedores o la imposibilidad de pasar con el camión a realizar la recogida. Con todo ello y sobre todo con la despreocupación de la ciudadanía, la separación selectiva disminuye y aumentan los residuos en la calle.

Foto: C. Peris

El segundo factor a tener en cuenta es el ruido. No solo por las mascletàs o los castillos. La contaminación acústica aumenta en toda la ciudad debido también al mayor bullicio en las calles y los petardos que se lanzan.

El tercer factor: la contaminación lumínica. Las luces de los barrios de valencia como las de Russafa o Malvarrosa, con miles de bombillas suponen un gasto energético extra.

Y el último factor y el más importante de todos: Los monumentos falleros o fogueres. Hoy por hoy estos monumentos están hechos de poliestireno expandido o, en otras palabras, corcho blanco, el cual al quemarse es tóxico y contaminante.

Entonces, ¿Cómo evitarlo?

 – Hacen falta campañas de concienciación, información y sensibilización para que los vecinos sigan reciclando en fallas y para que los usuarios viarios, turistas y visitantes no tiren sus residuos a la calle e intenten mantener éstas lo más limpias posibles.

 – Hace falta una normativa respecto al comercio en la calle, han de separar sus residuos lo máximo posible para su posterior reciclaje. Dejar su entorno limpio una vez concluye el día y cuando finalicen las fiestas.

 – Facilitar a los casales falleros medidas para poder separar para reciclar sus residuos, incentivar actitudes verdes durante las fiestas, fomentando la regla de las 4 erres: Reducir, Reutilizar, Reparar y Reciclar. Ya no sólo en el ámbito de los residuos, también respecto al ruido e iluminación.

 – Reducción del ruido en fallas mediante campañas de concienciación entre visitantes y falleros. Se pueden proponer zonas y horarios acotados para tirar petardos, dónde el ruido pueda suponer un menor problema.

 – Reducción de la contaminación lumínica, ya está en marcha: las comisiones falleras están apostando por la eficiencia energética utilizando, por ejemplo, bombillas LED las cuales suponen una reducción del consumo eléctrico de hasta el 50% respecto a las bombillas convencionales. Pero podría mejorar y hacerse una gestión eficiente acortando los horarios en que las luces están encendidas, no hace falta que estén toda la noche, reducir los días de encendido o utilizando un sistema de regulación de la intensidad que consiga reducir la potencia empleada. Además, una planificación eficiente también puede suponer un ahorro significativo. Distribuir los puntos de luz estratégicamente o incrementar la distancia entre luminarias y adornos lumínicos. Y hablando de consumo eléctrico no puede faltar uno de nuestros consejos, la utilización de energías renovables, con paneles solares fotovoltaicos.

 – Por último, los monumentos falleros y fogueres, esculturas artísticas efímeras, creadas a partir de diferentes materiales a lo largo de la historia. Empezaron siendo madera, cartón, paja y tela, para acabar hoy en día a ser una estructura de madera con corcho blanco y cartón. Monumentos contaminantes debido a la quema de este corcho. El cartón que se utilizaba en la creación de los monumentos era un cartón “especial” fabricado en Buñol, mediante un sistema tradicional: reciclando cartones y ropa vieja, así como periódicos usados, mezclados con aglutinantes. Esta fabrica tuvo que cerrar en 2016 por la baja demanda de cartón y el cada vez más usado corcho blanco. Es por todo ello que hay que volver a las técnicas tradicionales, a la madera, paja y cartón. Aunque sean técnicas más costosas en tiempo son más amables con el medio ambiente.

Por otro lado, hace unos años empezó un proyecto innovador en la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) con el objetivo de usar materiales sostenibles en los monumentos falleros. Para ello, utilizan la paja del arroz, residuo de la agricultura valenciana y antaño también material de relleno para crear las primeras fallas.

Así, los investigadores de la UPV, junto con la paja del arroz utilizan polisacáridos naturales y compuestos orgánicos derivados de la celulosa. Trituran y mezclan bien todos los ingredientes, para después hacer un ninot en 3D. ¡Toda una innovación que ya se está aplicando en algunas fallas de Valencia!

Por tanto, con un poco de concienciación por parte de todos y un pequeño esfuerzo podemos tener unas fiestas sostenibles y amables con el medio ambiente.