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CONTAMINACIÓN. Parte 1. La Contaminación del agua

¡Feliz día de la Tierra!

Tal día como hoy el senador Gaylord Nelson estableció este día para homenajear a la Madre Tierra y concienciar así acerca de los problemas socio ambientales que acucian al planeta. Por eso, qué mejor que hoy para comenzar nuestra sección acerca de la contaminación. Presta mucha atención.

El modelo de producción y consumo actual cada vez está dejando más residuos contaminantes en el medio. En un principio, la Tierra era capaz de degradarlos y mantenerse en equilibrio, pero hemos llegado a un punto en el que la Tierra ya no tiene la capacidad suficiente como para sobreponerse.

Cada vez es más común escuchar en los medios de comunicación como hay personas que enferman por la contaminación del aire, del agua, incluso de los alimentos. El plástico está por todas partes: mares, océanos, suelos… Esta contaminación está causando una pérdida de biodiversidad tan grande como la del meteorito que extinguió a los dinosaurios y nuestros ecosistemas están desapareciendo por minutos. ¿Cómo lo podemos solucionar? Cambiando nuestro modelo de consumo y gestión de residuos.

En esta sección hablaremos sobre los diferentes tipos de contaminación. Hoy comenzaremos con la contaminación del agua, o también llamada Contaminación Hídrica.

 CONTAMINACIÓN DEL AGUA

Como ya hemos comentado en posts anteriores, el 70% del planeta es agua, pero solo el 2,5% es dulce, siendo accesible únicamente el 1,2%. Ya hemos comentado los conflictos hídricos que esto genera, imaginaos como incrementarían si este 1,2% disminuyera más todavía debido a la contaminación de las aguas. 

Según las estadísticas, 3.400 millones de personas en el mundo mueren cada año por afecciones relacionadas con la contaminación del agua. Y es que al final todo acaba llegando al mar, desde los pesticidas, a los plásticos o los productos de limpieza.

Las estadísticas de Eurostat indican que se incumplen las Normas de Calidad Ambiental relativas a la presencia de plaguicidas en aguas en el 43% de los ríos analizados en Europa, siendo la agricultura la principal fuente de contaminación por plaguicidas de las aguas subterráneas y superficiales. En 2016 se detectaron en los ríos españoles 47 plaguicidas diferentes, entre los cuales 35 estaban prohibidos y 26 eran sustancias capaces de alterar el sistema hormonal de los seres vivos, según recoge el informe Ríos hormonados publicado por Ecologistas en Acción. Se detectaron con frecuencia sustancias como DDT, HCH, clorpirifós, imazalil, tiabendazol y endosulfan, varias en concentraciones muy por encima del límite permitido. Esta exposición a disruptores endocrinos según la OMS, está relacionada con infertilidad, malformaciones congénitas, tumores y otras enfermedades en órganos hormono-dependientes (mama, próstata, testículo, tiroides), enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), enfermedades inmunológicas y alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico, entre otras. Aun así, España es el país de la Unión Europea que más plaguicidas consume, siendo más de 78.800 toneladas en 2014.

Por otro lado, según Greenpeace, llegan a los mares y océanos 8 millones de toneladas de basura al año ¡lo que sería equivalente al peso de 800 Torre Eiffel! Es decir, que cada segundo que pasa, más de 200 kilos de basura van a parar a los océanos, siendo en su mayoría plásticos.

Se desconoce la cantidad exacta de plásticos en los mares y océanos, pero se estima que hay entre 5 y 50 billones de fragmentos de plástico, sin incluir los trozos que hay en el fondo marino o en las playas. Y es que ya hay cinco islas de basura formadas en su gran mayoría por microplásticos (algo similar a una sopa). Situadas dos en el Pacífico, dos en el Atlántico y una en el Índico. El plástico provoca la muerte de más de 1 millón de aves, 100.000 mamíferos e innumerables cantidades de peces y crustáceos cada año. Además, el plástico tarda alrededor de 1.000 años en degradarse y se va descomponiendo en estos microplásticos que sin darnos cuenta nos bebemos e incluso se encuentran en los pescados que comemos. A pesar de esto, se estima que en este 2020 el ritmo de producción de plásticos aumentará un 900% con respecto a niveles de 1980.

Las aguas residuales agrícolas e industriales también provocan graves efectos en el agua dejándola sin oxígeno y provocando la muerte por asfixia de su fauna. Este fenómeno se conoce como eutrofización y un claro ejemplo de esto es lo que pasó el pasado otoño en el Mar Menor (Murcia). La apertura de pozos ilegales y la mala gestión de sus aguas ha permitido el vertido de aguas residuales sin depurar directamente al mar, provocando tres toneladas de peces muertos, según el consejero de Agricultura murciano, Antonio Luengo, que achacó esta mortandad a la gota fría.

Foto: Periódico La Verdad. V. VICÉNS / AGM

Otro problema grave con el agua son los vertidos de hidrocarburos. Cada año se transportan vía marítima entre 1.500-1.800 millones de toneladas de crudo a bordo de miles de buques petroleros, suponiendo el 35% del transporte mundial oceánico. En promedio, por cada millón de toneladas de petróleo que se transporta en los océanos, cerca de 1 tonelada se derrama en el agua. Según un informe de OCEANA:

Anualmente se producen unos 300 accidentes en buques petroleros provocando el vertido de entre 240.000 y 960.000 toneladas de hidrocarburos. El Mediterráneo es el mar más contaminado por este tipo de vertidos, pudiendo estos llegar a ser de unas 490.000 toneladas al año. Anualmente se detectan cerca de 3.000 vertidos ilegales de hidrocarburos a los mares europeos, pero se cree que son sólo una pequeña parte de los que realmente se producen. El Mediterráneo recibe entre el 45% y el 60% de ellos. Pese a ello, apenas unos pocos buques terminan siendo detenidos por esta causa” (Oceana, El vertido de hidrocarburos desde buques a los mares y océanos de Europa)

Un ejemplo de esto fue el derrame de petróleo en la costa de Galicia en 2002, provocado por el hundimiento del buque petrolero Prestige y afectando a 2000 kilómetros de costa española, francesa y portuguesa. El vertido de la carga causó una de las catástrofes medioambientales más grandes de la historia de la navegación, siendo considerado el tercer accidente más costoso de la historia: pues la limpieza del vertido y el sellado del buque tuvieron un coste de 11.000 millones de euros, el doble que la explosión del Challenger pero por detrás de la desintegración del Columbia y el accidente nuclear de Chernobyl.

 

  Foto izquierda. PACMA. Foto derecha. EFE (Miguel Riopa – Óscar Corral)

Como veis son muchas las maneras de contaminar el agua y pocas las formas de recuperarla. Sin agua, no hay vida. Y por eso, la poca que nos queda debemos cuidarla. 

Tú marcas la diferencia. Tú decides.